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Bitácora - Semana 12: Mentiras y Más Mentiras

  • juanagra
  • May 10
  • 5 min read
El Reto Histórico, 2022.
El Reto Histórico, 2022.

El libro "Cazamentiras", escrito por Rita Karanauskas, enseña a identificar señales de engaño mediante el lenguaje verbal, comunicación no verbal y los gestos faciales. La autora y conferencista colombiana es especializada en comunicación no verbal, microexpresiones y detección de engaños. Según El Tiempo (2026), además de sus libros, ha trabajado dando talleres y asesorías sobre detección de mentiras en contextos empresariales y judiciales. En Colombia ganó bastante visibilidad cuando fue relacionada mediáticamente con el caso de Luis Andrés Colmenares como posible analista de testimonios.


Algo que me gustó de la clase fue aprender que no toda falsedad es una mentira y que no solo se miente con datos, sino también se miente con emociones. Mis compañeras nos comentaban que hay cuatro tipos de mentiras: la mentira piadosa; la falsificación total, en la que se inventa toda la historia cuando nunca ocurrió nada; la mentira por omisión, en la que se oculta información relevante; y la falsificación parcial, en la que se modifica solo partes reales.


El profe. Cobos dijo algo que resonó en mí porque mientras más mente le metía, más estaba de acuerdo con su frase: "Los hombres mienten más y son más básicos, pero las mujeres mienten mejor". Según La Tercera (2010), se realizó una investigación a tres mil británicos y el resultado fue que un hombre promedio miente 1.092 veces al año, una vez al día más que una mujer promedio, pero ellas son mucho más culposas: mientras el 83% de las féminas tiene cargo de conciencia, los hombres sólo en un 70%.


Otro comentario del profe que me gustó mucho fue su mención de que las mamás conocen a su hijo y pueden asumir cosas solo con la mirada. Apenas el profe lo mencionó, recordé todas las veces en las que llegaba triste, abrumado, estresado o preocupado por algo de la escuela y mi mamá apenas me veía, sin yo decirle algo, sabía que algo me pasaba; por más que le dijera que estaba bien o que no me pasaba nada, ella sabía que no era así; definitivamente, las madres conocen a sus hijos.


Un dato interesante fue los tipos de mentirosos: está el mentiroso ocasional, en el que las personas se ponen nerviosas y mienten pocas veces; el natural, que miente seguido y lo hace con facilidad; y el profesional, que tiene gran autocontrol y muestra una imagen impecable.


Una frase que mencionaron mis compañeras fue: "todo comunica, aunque no hablemos", ya que los seres humanos transmitimos mensajes con la postura, miradas, distancia, tono de voz, la ropa que usamos y el movimiento de manos.


Un tema mencionado fue el error de Otelo, que se refiere a cuando una persona interpreta señales de nerviosismo, miedo o estrés como prueba de que alguien está mintiendo, cuando en realidad esa emoción puede tener otra causa.


El nombre viene de la obra Othello. En la historia, Otelo cree que Desdémona le es infiel porque interpreta su angustia y nerviosismo como culpa, cuando en realidad ella está asustada e injustamente acusada. Ese malentendido termina en tragedia.


En la vida real pasa mucho en interrogatorios, entrevistas o discusiones. Por ejemplo, una persona inocente puede verse nerviosa porque tiene miedo de no ser creída, está bajo presión, siente ansiedad o simplemente es tímida. Otro ejemplo que se me ocurre es cuando un policía de tránsito me pide la licencia de conducir y me pongo nervioso. No tengo por qué ponerme así porque no he hecho nada malo, mi licencia está vigente y el carro tiene su revisión y todo al día, pero aun así me pongo nervioso de que los policías quieran molestarme o pedirme dinero.


Hay tres estrategias principales para recopilar información que permita avanzar en la detección de mentiras: las preguntas simples, las preguntas específicas, que aclaran inquietudes puntuales, y los comentarios indirectos, que provocan una reacción y observan respuestas. También vimos los errores comunes del cazamentiras: subestimar el impacto del atractivo físico, caer en el error de otelo y no aprovechar la importancia del silencio.


Después de la presentación hicimos un juego con los estudiantes: tres verdades, una mentira. Algunos estudiantes pasaron al frente del salón y decían sus verdades y mentiras; los estudiantes que estábamos sentados tratábamos de definir cuál era la mentira. Ahora, mi turno: Los lectores de esta bitácora tendrán que descubrir cuál es la mentira:

  1. Tengo 5 años de relación con mi novia.

  2. Tengo 2 hermanas.

  3. Vivo en Chía.

  4. No tengo mascotas.


Claro, no aplica del todo en este caso, porque se necesita ver el movimiento ocular, de manos, tono de voz, ritmo y otros aspectos, para definir cuál es la mentira de las cuatro opciones. No es solo el hecho de mencionarlos, sino también de prestar atención a las reacciones y movimientos corporales.


Con este tema, se me vino a la mente el personaje de Pinocho, ya que en el cuento, Pinocho representa la mentira de una forma muy visual: cada vez que miente, le crece la nariz. En cambio, Cazamentiras explica que en la vida real no existe una señal tan evidente, sino que el engaño se detecta mediante pequeños cambios en el lenguaje corporal, las emociones, la voz y los gestos faciales. Es decir, mientras en Pinocho la mentira se ve físicamente, en la realidad las señales son mucho más complejas y sutiles.


Esta clase me hizo entender que mentir no es algo tan simple como decir algo falso, sino que involucra emociones, comportamientos y hasta formas de comunicarnos sin hablar. Me llamó mucho la atención cómo el cuerpo puede revelar cosas que las palabras intentan ocultar, pero también cómo podemos equivocarnos al interpretar a alguien, como ocurre con el error de Otelo. Muchas veces creemos que una persona miente solo porque está nerviosa, cuando en realidad puede sentir miedo, presión o ansiedad. Eso me dejó pensando en que no todo se puede juzgar a simple vista y que entender a las personas requiere más observación y empatía.


También me gustó darme cuenta de que la comunicación está presente en cada detalle de nuestra vida cotidiana, desde una mirada de una mamá hasta un simple cambio en el tono de voz. El juego de las tres verdades y una mentira mostró que detectar engaños no depende únicamente de escuchar lo que alguien dice, sino de analizar cómo lo dice y cómo actúa mientras habla. Más que aprender técnicas para descubrir mentiras, siento que esta clase me ayudó a reflexionar sobre la manera en que nos relacionamos con los demás y cómo nuestras emociones siempre terminan comunicando algo, incluso cuando intentamos ocultarlo.


Referencias


El Tiempo. (2012, 22 de julio). Cazamentiras, el libro de Rita Karanauskas. https://www.eltiempo.com/archivo/documento/mam-4428427


La Tercera. (2010, 26 de noviembre). Los hombres mienten más que las mujeres y por comodidad. https://www.latercera.com/diario-impreso/los-hombres-mienten-mas-que-las-mujeres-y-por-comodidad/





 
 
 

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