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Bitácora - Semana 11: ¿Por qué no preguntar el "¿por qué?"?

  • juanagra
  • May 4
  • 5 min read
Vecteezy, s.f.
Vecteezy, s.f.

En la clase de la semana pasada, el profesor nos habló sobre la importancia de la comunicación y los porcentajes que existen con base en esta: el lenguaje corporal representa el 55%, el tono de voz, el 38% y las palabras, el 7%. Pesa más el cómo que el qué digo. Por ejemplo, si alguien dice "no estoy bravo", hay que prestarle atención al tono y a los gestos de la otra persona al responder, ya que aunque las palabras son importantes, vale mucho más el cómo lo dice la otra persona. Dependiendo del tono, puedo saber si la persona está brava, si no lo está, si está siendo sarcástica, etcétera.


El profe nos mencionó los metamodelos, que son una herramienta para tener un mejor conocimiento de lo que la gente dice. Hay que entender que el lenguaje está en un nivel neurológico. A veces me pasa que me quedo corto de palabras al hablar y al escribir. Hay cientos de palabras en el idioma español, y aun así, caigo en el error de usar las mismas de siempre; es como si tuviera un bloqueo mental y no recordara ninguna. Me ha pasado que si estoy molesto, respondo de manera cortante, pero no digo todo lo que tengo en mente. Esto sucede ya que el lenguaje nunca puede equipararse a la velocidad, variedad y sensibilidad de nuestros pensamientos.


El metamodelo fue el primer enfoque creado por Richard Bandler y John Grinder, quienes fundaron la Programación Neurolingüística (PNL), y se dio a conocer en su obra La estructura de la magia. Según Crearte (2025), este modelo surge como una herramienta para entender cómo las personas organizan su pensamiento y su manera de expresarse. Su propósito principal es ayudar a que las personas tomen conciencia de las limitaciones que existen en su forma de interpretar la realidad.


A través del metamodelo, se puede ampliar y analizar ese “mapa mental”, identificando inconsistencias o restricciones que afectan la forma de actuar. Además, permite descubrir información que no se expresa directamente al comunicarse, pero que sigue presente, utilizando para ello una serie de preguntas que facilitan hacer visible lo que está implícito.


Las preguntas metamodelos nos permiten recopilar información desde la estructura profunda del lenguaje a partir de la estructura superficial. A partir de las palabras de nuestro interlocutor, se hacen preguntas.


El profe. Cobos nos mencionaba que toda comunicación humana es ambigua y lleva a problemas. Por ejemplo, algo que siempre me sucede ahora que estudio fuera de mi país es la diferencia de palabras que existen entre Panamá y Colombia. Una vez estaba en Crepes & Waffles de Centro Chía y le pedí a la mesera un carrizo; esta no entendió, hasta que le hice la mímica para que entendiera que era para tomarme mi Coca Cola y luego me dijo: "Ah, un pitillo". Quedé tieso.


En otra ocasión, cuando recién llegué a mi casa en el 2024, la señora de la limpieza me dijo "los chinos de acá son muy tranquilos", y yo esperaba ver gente con ascendencia asiática, pero resulta que se refería a los chicos, no a ningún chino. Quedé tieso de nuevo, porque en Panamá hay una gran presencia de asiáticos. Esto como tal no es un problema, pero sí marca una diferencia enorme en la comunicación entre ambas culturas y países, por más que seamos vecinos.


Un tema importantísimo que parte de los metamodelos es la nominalización. Aquí no se pregunta el por qué, sino el cómo. Por ejemplo: "La comunicación de la empresa es mala". Como investigador social, en vez de decir un simple "¿por qué?", debería preguntar "¿cómo la mejorarías?" Esto es clave para entender que hay un sinfín de preguntas que se pueden hacer, que van más allá de lo superficial y que permiten conseguir mejores respuestas y soluciones a problemáticas.


Según NLP World (s.f.), están las distorciones como lecturas de mente, que afirma conocer el estado interno de alguien; las presuposiciones y la equivalencia compleja, cuando dos experiencias se interpretan como sinónimas, por mencionar algunas vistas en clase. También se mencionan las generalizaciones, como los cuantificadores universales, como todos, cada, nunca, todos, nadie, etc.; las eliminaciones, como los verbos no especificados, las eliminaciones simples y las comparativas.


Para hacer uso de los metamodelos y evitar preguntar por qué en una conversación o comentario, puse a prueba el ejercicio con mi roomie, Majo. Estábamos camino a casa de la universidad y le estaba preguntando sobre su fin de semana en Fusagasugá:


—¿Y cómo te fue el fin de semana? —pregunté.


—Muy bien, la pasé muy rico con mi familia — me contestó.


— ¡Súper! Y el fin de semana del día de la madre, ¿te vas de vuelta?


— No, Juandi, me quedaré acá en Chía.


Ahí fue muy difícil no preguntarle el porqué, e inclusive casi se me sale de la boca, pero recordé los conceptos de la clase y formulé otra pregunta:


— ¿Y tu mamá no se puso triste por esa decisión? — pregunté después de un tiempo.


— No, mira. Inclusive yo le pregunté qué prefería y que si quería que me fuera, me iba, pero me dijo que no me preocupara, que celebramos el siguiente fin que es puente — me contestó Majo.


De ahí para adelante, la conversación siguió fluyendo y seguí haciéndole preguntas como: "¿Y qué le harás cuando se vuelvan a ver?", "¿Has pensado en un regalo para ella?" y "¿Tienes tarea para mañana?" y así seguí; en ningún momento de la conversación se me salió un "¿por qué?" y me sentí orgulloso de mí mismo por haber aplicado el ejercicio fuera del salón de clase.


La comunicación va mucho más allá de las palabras que utilizo; implica entender cómo digo las cosas y todo lo que transmito sin darme cuenta. Esto demuestra que muchas veces interpreto a los demás no solo por lo que expresan verbalmente, sino por su tono, gestos y contexto. Además, las diferencias culturales y de lenguaje evidencian que incluso hablando el mismo idioma pueden surgir malentendidos, lo que refuerza la idea de que comunicarse bien requiere atención, interpretación y apertura para comprender al otro.


Por otro lado, el uso del metamodelo se presenta como una herramienta clave para profundizar en lo que realmente quiero decir o entender. Aprender a hacer mejores preguntas, especialmente evitando el “por qué” y enfocándome en el “cómo”, me permite obtener respuestas más claras y útiles, además de enriquecer las conversaciones. Al aplicarlo en la vida cotidiana, no solo se mejora la comunicación con los demás, sino también la forma en que organizo mis propias ideas, logrando interacciones más conscientes, fluidas y efectivas.


Referencias


Crearte Coaching. (2025). El metamodelo. https://creartecoaching.com/el-metamodelo/ 


NLP World. (s.f.). NLP training meta model. https://www.nlpworld.co.uk/nlp-training-meta-model/


 
 
 

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